Sus sueños eran inquietos,
había gritos y el sonido de cosas que se quebraban, un grito mucho más alto que
los demás fue lo que lo despertó. Se levantó en silencio y salió de su
habitación, lentamente y un poco adormilado aún se dirigió hacia el cuarto de
sus padres. Entró, pues la puerta estaba entreabierta, todo yacía en desorden:
ropa, maletas a medio componer, joyas esparcidas por el piso, dio un pasó más y
se detuvo cuando algo le pinchó el pie, era uno de los aretes favoritos de
mamá. Cuántas veces había visto el diamante relumbrar entre el cabello de su
madre… ¿por qué estaba en el suelo? Ruidos provenientes del piso inferior lo
sacaron de sus pensamientos. Se dirigía hacia la escalera cuando recordó a Ivy,
corrió por el pasillo hasta la recámara de su hermana, encontrándola vacía
también, bajó corriendo las escaleras, con el horrible presentimiento de un
terror desconocido latiendo en su pequeño pecho, dobló el rellano como una
exhalación y entró en la sala…